Tú creas la cuenta
La cuenta es del adulto, siempre. Correo, contraseña y consentimiento explícito. Los niños jamás se registran ni tienen contraseña.
Cinco minutos para configurar. Años de tranquilidad.
La cuenta es del adulto, siempre. Correo, contraseña y consentimiento explícito. Los niños jamás se registran ni tienen contraseña.
Solo un apodo, un avatar y su etapa. Nada más: sin apellidos, sin fotos, sin fechas exactas. Cada perfil recibe una interfaz hecha para su edad.
Videos, juegos e imprimibles de un catálogo cerrado y revisado. Sin anuncios ni enlaces que salgan. El video que eligió arranca solo, porque muchos peques aún no saben dar play, y cuando termina no empieza otro: nada encadena. Con límite de tiempo que tú decides — el cierre es amable, no un berrinche.
Tu panel te cuenta qué hicieron, cuánto tiempo y cómo se sienten, y te sugiere actividades para hacer juntos sin pantalla. La salida de la zona infantil siempre pide resolver una operación que solo un adulto puede.